
En el día de nuestro Santo Patrono San Roque, durante la celebración realizada el domingo 16 de agosto en la Parroquia San Roque de Margarita, monseñor Ángel José Macín pronunció un profundo mensaje centrado en la esperanza, la solidaridad y el compromiso con los demás.
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Ante la comunidad reunida en el templo parroquial, el obispo tomó como eje el lema que acompañó la novena de este año: “La esperanza no defrauda”, y señaló que adquiere especial significado frente a un presente que describió como complejo y difícil.
Macín hizo referencia a distintas realidades que atraviesan las familias, desde las dificultades económicas para llegar a fin de mes hasta situaciones que afectan especialmente a adolescentes y jóvenes, como la falta de sentido y de rumbo, las adicciones y las consecuencias que estas problemáticas generan en el entorno familiar.
También habló de las enfermedades físicas y de aquellas que afectan “la mente y el corazón”, remarcando la importancia de acompañar y escuchar a quienes atraviesan momentos difíciles.
En su mensaje explicó que la esperanza cristiana no debe ser entendida como un simple consuelo ni como una fantasía para evadir los problemas cotidianos. Por el contrario, sostuvo que debe expresarse mediante acciones concretas.
“La esperanza cristiana rima con humildad, rima con solidaridad, rima con compromiso”, afirmó.
En ese sentido, destacó que la esperanza se construye diariamente sirviendo a los demás, siendo solidarios con quienes más necesitan y acompañando a quien busca ser escuchado.
La figura de San Roque también ocupó un lugar central en sus palabras. Macín recordó su decisión de dejarlo todo para convertirse en peregrino y ponerse al servicio de los enfermos durante una época marcada por la peste, manteniendo su confianza en Dios incluso frente a la enfermedad y las adversidades.
“Esperanza y solidaridad, esperanza y amor al prójimo, esperanza y compromiso con el hermano van de la mano”, expresó el obispo.
Finalmente, monseñor Macín convocó a la comunidad a convertirse también en motivo de esperanza para los demás, especialmente para los más vulnerables y para quienes no encuentran un rumbo en sus vidas.
“La esperanza es una virtud eminentemente comunitaria y social, que la tenemos que buscar, que pedir y que construir entre todos”, concluyó.
De esta manera, en una jornada tan significativa para Margarita, la celebración de San Roque dejó un mensaje que invitó a llevar la esperanza más allá de las palabras y transformarla en solidaridad, acompañamiento y compromiso cotidiano con el prójimo.



