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Agenda Pública: Volver a lo humano: lo que trae León XIV

La visita del Papa abre la agenda al tema de los cuidados, el trabajo y los desafíos de la inteligencia artificial. Se da en un contexto de necesidades sociales en Argentina que la propia Iglesia puso en la superficie. La primera encíclica del pontífice y el legado de Francisco ofrecen una mirada con puntos de encuentro: poner la economía y la tecnología al servicio de quienes más lo necesitan y de la vida en comunidad.

La llegada del papa León XIV pondrá fin a 39 años sin visitas de un pontífice a la Argentina. Pero el interés también está en su recorrido: una institución dedicada al cuidado de personas con discapacidad, un encuentro con el mundo del trabajo y una cárcel. Estos destinos permiten leer su agenda a la luz de los documentos con los que retoma el legado de Francisco y aborda los desafíos de la inteligencia artificial. Desde otra tradición, José “Pepe” Mujica, presidente honorario de la Fundación COLSECOR, planteó preocupaciones que dialogan con esa mirada: cómo producir, convivir y aprovechar la tecnología sin perder de vista a las personas.

León XIV llegará a la Argentina el 8 de noviembre y permanecerá hasta el 11. Su agenda incluye un encuentro con el presidente de la Nación, una visita al Pequeño Cottolengo Don Orione de Claypole, donde dialogará con el personal y las personas con discapacidad que reciben asistencia allí, y una reunión en la Universidad Católica Argentina (UCA) con representantes del mundo del trabajo: dirigentes sindicales, empresarios y referentes de movimientos sociales. También celebrará misa en Córdoba, se reunirá con el clero y los agentes pastorales, encabezará una vigilia con jóvenes en Buenos Aires y visitará la cárcel de Devoto antes de celebrar misa en Luján y partir hacia Lima.

Así, los cuidados, el trabajo y el encierro atraviesan su visita. En ese sentido, el recorrido abre una pregunta: ¿qué significa volver a lo humano frente a la explotación de los recursos naturales, la precariedad laboral y el uso comercial de los datos personales? Para explorarla, esta nueva Agenda Pública de la Fundación COLSECOR recorre los documentos en los cuales Francisco y León XIV abordan estos problemas y proponen respuestas.

¿Qué es una encíclica?

Una encíclica es una carta de enseñanza en la que el papa aborda cuestiones de fe, moral o vida social. Permite conocer cómo interpreta los problemas de su tiempo desde la fe católica y qué orientaciones propone. Su alcance puede exceder a la comunidad religiosa e intervenir en debates que involucran al conjunto de la sociedad.

El nombre de encíclicas significa “cartas circulares”, una práctica retomada por la Iglesia en el siglo XVIII. En 1891, León XIII, de quien Prevost tomó su nombre, publicó Rerum novarum, sobre la situación de los obreros durante la Revolución Industrial, considerada el punto de partida de la doctrina social de la Iglesia. Aunque tradicionalmente se dirigían a los obispos y a la comunidad católica, desde Pacem in terris, de Juan XXIII (1963), algunas encíclicas convocan también “a todas las personas de buena voluntad”, creyentes o no.

Francisco firmó cuatro encíclicas durante su pontificado: Lumen fidei (2013), sobre la fe, que había comenzado Benedicto XVI; Laudato si’ (2015), sobre el cuidado de la casa común; Fratelli tutti (2020), sobre la fraternidad y la amistad social; y Dilexit nos (2024), sobre el amor de Cristo como una respuesta a la guerra y al consumismo. De ellas, Laudato si’ y Fratelli tutti son las que se ocupan de manera más directa de los problemas sociales, económicos, ambientales y políticos que atraviesan esta nota.

Francisco y León XIV: continuar la obra

“¿Qué tipo de mundo queremos dejar a quienes nos sucedan, a los niños que están creciendo?”. La pregunta atraviesa Laudato si’ (2015), cuyo concepto central es la ecología integral: los problemas ambientales y sociales están conectados y deben abordarse juntos. Francisco vincula en su texto el cambio climático, la contaminación, el acceso al agua y la pérdida de biodiversidad con la desigualdad y las formas de producir y consumir. Señala que el deterioro ambiental golpea primero a quienes tienen menos recursos y habla de una “deuda ecológica” de los países ricos con los del sur. También cuestiona el “paradigma tecnocrático”: una lógica de dominio que se extiende a la economía, la política y la vida social.

Cinco años después, en plena pandemia, Francisco firmó en Asís Fratelli tutti (Hermanos todos), una encíclica sobre la fraternidad y la amistad social. Su pregunta central es cómo respondemos ante la vulnerabilidad de los demás. La parábola del buen samaritano (que se detiene a ayudar a un herido ajeno a su comunidad) guía sus reflexiones sobre la exclusión, las migraciones, el racismo, la polarización y la indiferencia. Desde allí, cuestiona que el mercado pueda resolver por sí solo los problemas sociales y reclama una política orientada al bien común.

La continuidad con Francisco aparece en Dilexi te (Te he amado), la exhortación sobre el amor hacia los pobres que León XIV completó a partir de un borrador de su antecesor y firmó el 4 de octubre de 2025. El documento rechaza que la pobreza sea responsabilidad de quienes la padecen y cuestiona una visión de la meritocracia que reconoce valor únicamente a quienes alcanzaron el éxito. También retoma la crítica de Francisco a una economía que excluye y reclama atender las causas estructurales de la desigualdad.

Siete meses después de ese documento llegó la primera encíclica. León firmó Magnifica humanitas (La magnífica humanidad), el 15 de mayo de 2026, y la presentó el 25 de ese mes. El subtítulo define su tema: la custodia de la persona humana en el tiempo de la inteligencia artificial. La fecha no fue casual: coincidió con los 135 años de Rerum novarum, la encíclica con la que León XIII respondió a la cuestión obrera de la Revolución Industrial. Así, vincula los desafíos de la inteligencia artificial con la tradición de la doctrina social sobre el trabajo y la desigualdad.

La encíclica retoma el “paradigma tecnocrático” descrito por Francisco: una lógica que convierte todo, incluidas las personas, en objeto de dominio. Advierte que la concentración de patentes, algoritmos, plataformas y datos contradice el principio del destino universal de los bienes, según el cual estos deben beneficiar al conjunto de la humanidad. Por eso, León XIV reclama transparencia, rendición de cuentas y límites al poder de las grandes tecnológicas. El criterio es la dignidad de cada persona, que no depende de su riqueza, sus capacidades ni su posición social. Desde esa perspectiva, propone evaluar la automatización por sus efectos sobre quienes trabajan, cuestiona que la eficiencia determine el valor de las personas y sostiene que ningún algoritmo puede justificar moralmente la guerra.

Entre Laudato si’ y Magnifica humanitas transcurrieron once años. Si bien el foco se desplaza de la crisis socioambiental a los desafíos de la inteligencia artificial, persiste una preocupación: que la naturaleza, el trabajo y la experiencia humana sean tratados como recursos para explotar. Ambos documentos proponen evaluar el progreso por sus efectos sobre las personas, especialmente las más vulnerables.

La inteligencia artificial necesita minerales, energía y agua. Esa enorme infraestructura también tiene consecuencias sobre los territorios que proveen recursos y alojan instalaciones y residuos tecnológicos. La pregunta que se hace León XIV en su encíclica es cómo distribuir sus beneficios y evitar que los costos recaigan sobre comunidades que ya enfrentan dificultades ambientales y sociales.

La extracción también alcanza a los datos personales. En su apartado 178, Magnifica humanitas describe la apropiación de información sobre las personas y los pueblos sin que estos puedan decidir sobre su uso. Al analizar la encíclica, la antropóloga Agustina Kupsch vincula ese diagnóstico con el colonialismo de datos: la experiencia humana convertida en materia prima para los sistemas algorítmicos. Volver a lo humano implica, desde esta lectura, preservar la diversidad de experiencias y la capacidad de decidir frente al poder tecnológico.

Pepe Mujica: lo humano como medida

José “Pepe” Mujica acompañó a la Fundación COLSECOR como presidente honorario desde su creación, en 2018, hasta su muerte, en mayo de 2025. El expresidente uruguayo habló desde una tradición política laica, pero compartió con Francisco preocupaciones por el consumismo, la desigualdad y el deterioro ambiental. Sus reflexiones sobre la tecnología y la cooperación permiten ampliar esa conversación.

En su discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, en 2013, Mujica vinculó la crisis ecológica con un modelo basado en la acumulación y el consumo sin límites. Dos años antes de Laudato si’, ya planteaba la necesidad de revisar qué entendemos por progreso. Sostenía que las personas no nacieron para producir y consumir sin descanso y defendía la colaboración frente a un individualismo que amenaza la vida colectiva.

También llevó esas preguntas al terreno de la inteligencia artificial. En una entrevista de 2022 con el proyecto All These Humans, difundida luego por la Fundación COLSECOR, la describió como algo “maravilloso, y peligroso. Las dos cosas”. Su preocupación incluía el destino de los beneficios del cambio tecnológico: se preguntaba si los robots pagarían impuestos y contribuirían a la seguridad social.

Para Mujica, el cooperativismo ofrecía una forma concreta de actuar sobre esos problemas. En 2015, durante los 20 años de COLSECOR, lo valoró como contrapeso a las injusticias que los mercados no resuelven. Tres años después, cuando firmó el acta constitutiva de la Fundación como presidente honorario, sostuvo que la gestión cooperativa debía ser eficiente sin perder su propósito social. Lo expresó con una imagen: “Que los que andan más flojos, a veces hay que tirarle una mano, que no se bajen del carro. Porque esa es una pérdida de capital colectivo”. La imagen de ayudar a quienes corren el riesgo de quedar atrás reaparece en las palabras de Dante Braida, obispo de La Rioja y presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social. Ante la llegada de León XIV, describió una Argentina con “sectores muy postergados que necesitan una mano más grande” y reclamó oportunidades de empleo y participación ciudadana. La advertencia forma parte de un cuestionamiento más amplio de la conducción del Episcopado a las consecuencias sociales de las políticas actuales del Gobierno nacional. “Bienvenidos todos. Vayan y anuncien”, propone el lema de la visita de León XIV. Esa convocatoria a la inclusión adquiere un sentido concreto en este contexto.